
Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.
El caso Epstein ha afectado de lleno a las princesas, que sufren los efectos que tiene la implicación de su padre.
Si hay un escaparate que sea imprescindible en la alta sociedad británica para mantener el estatus y la presencia pública es Ascot: l as carreras de caballos más famosas del mundo donde lucir el sombrero más vistoso es señal de distinción y de estar en el centro social, donde todo se mueve.
Por ello, es relevante que las hijas de Andrés de Inglaterra, Beatriz y Eugenia de York, no vayan aparecer en la edición de este año que bendijo hace unos días la gran deseada, Kate Middleton , acompañada de su marido, Guillermo.
El caso Epstein, que ha desvelado la gran implicación que su padre tuvo con el pederasta americano, las ha salpicado a ellas de una manera clara. La casa real británica intenta desvincularse de la imagen del expríncipe y ello pasa por no convocar a sus hijas a actos públicos d e gran relevancia, como este.
Las dos princesas acudieron con sus maridos el pasado día 6 a la boda de su primo Peter Phillips , pero porque se trataba de un acto privado. No estuvieron, sin embargo, en la tradicional misa de Pascua que reúne a todos los miembros de la familia, encabezada por el rey Carlos y su mujer, Camila. Allí se vio que el monarca quiere desvincularse en público de todo lo que se relacione con su hermano.
Este año, el papel que solía desempeñar Beatriz lo ha llevado a cabo su prima Zara Tindall . Esta, hija de la princesa Ana, ha ocupado un lugar que el pasado año correspondió a la princesa Beatriz, en la tercera carroza de la Royal Procession , acompañando a la princesa Zahra Aga Khan.
Beatriz, además, está continuamente en el debate por su matrimonio con Eduardo Mapelli, con el que le atribuyen numerosas diferencias y Eugenia espera su tercer hijo.